Las vidas posibles de Alice

Cuando parece que el fenómeno de las sagas está alcanzando su máximo esplendor asistimos a algo inaudito, el posible final de una de ellas: Resident Evil.

La serie de películas basadas en el videojuego homónimo cuyos derechos adquirió la alemana Constantin Films nos ha acompañado fielmente durante 15 años sin mostrar fatiga. Sus acreditados 1.000 millones de taquilla a nivel mundial dan fe de ello, así como la extraordinaria estabilidad de su equipo creativo comandado por el cineasta Paul W.S. Anderson, una vez que Sony Pictures se hizo con los derechos de distribución.

Todos los implicados en los Resident Evil pronto se dieron cuenta del filón que suponían estas películas, incluida su protagonista Milla Jovovich, pareja de Anderson y responsable igualmente de la firme continuidad de la saga. Los Resident Evil permiten producciones muy ajustadas ya que su hilo argumental es fácilmente moldeable a unos escenarios cerrados y pocos personajes. Se trata de construir una yincana de obstáculos asombrosos, a medio camino entre el terror y la ciencia-ficción, que su protagonista debe resolver gracias a su extraordinaria genética alterada.

Esta carcasa argumental ha permitido su supervivencia incluso en los años más difíciles para la financiación de grandes producciones. La habilidad de Anderson para ajustar la estética y formato de cada filme a las tendencias han tenido reflejo en sus entregas, desde el evidente fenómeno zombie a la ciencia ficción más abstracta pasando por la fábula postapocalíptica tipo Mad Max. Lo que unido al innegable atractivo físico de su protagonista, han logrado una ecuación de éxito sin necesidad de que le acompañasen buenas críticas.

Cartel y fotos de ‘Resident Evil: El capítulo final’ con Milla Jovovich y Ali Larter

Cartel Poster de 'Resident Evil: El capítulo final'[amazon_link asins=’B01H22DVMM,B01M1OFNCJ,B015QCU4M0′ template=’ProductCarousel’ store=’cinec0e-21′ marketplace=’ES’ link_id=’2bb797e3-e83d-11e6-80a4-3d991e66e28f’]

 

Crítica de ‘Resident Evil: El capítulo final’ de Paul W.S. Anderson

En Resident Evil: El capítulo final el guión es lo de menos, como en sus predecesoras, aunque en esta ocasión se ha procurado hilvanar muchos de los personajes y hechos narrados en entregas anteriores, algo que se puede constatar en la aparición de los actores Ali Larter y Iain Glenn, que encarnaron a personajes relevantes en otros capítulos.

Con un montaje más picado que nunca y una escena de acción asombrosa cada cinco minutos, hay esta vez cierto afán de fanfarria final, de regalar al espectador un pastel sabroso por su fidelidad durante estos años. Y ciertamente se consigue, aunque el seguimiento de la nimia trama sea atribulado y torpe. Pero nadie va a ver una película de Resident Evil por sus guiones, sino por ser un espectáculo apabullante y lleno de adrenalina.

hay en esta entrega cierto afán de fanfarria final, de regalar al espectador un pastel sabroso por su fidelidad

Jovovich se pone una vez más en la piel de Alice, tan bella y limitada interpretativamente como siempre, pero esta vez un par de niveles por debajo en lo que se refiere a mostrar su cuerpo e implicación en las escenas de acción. Y quizá sea ese uno de los motivos para ir dando fin a esta saga, la edad de Jovovich y el agotamiento encarnando este tipo de roles desde aquel El quinto elemento (Luc Besson, 1997) donde nos deslumbró.

La trama de Resident Evil: El capítulo final parece hacerse eco de ese motivo y conoceremos, por fin, la verdad sobre Alice: de donde viene, quién la creó y donde puede terminar. Las vidas posibles de una heroína que ya forma parte de la cultura popular.

Tráiler y vídeos de ‘Resident Evil: El capítulo final’ con Milla Jovovich y Iain Glenn

Valoración
Guión
Dirección
Interpretación
Espectacularidad
Originalidad
Compartir
Crítico y editor en CineCrítico. Adscrito a Online Films Critics Society.

Dejar respuesta

2 × cuatro =