SOBRE LO INFINITO (Roy Andersson, 2019)

Sobre lo infinito - crítica

Vagamos, como en un sueño, guiados suavemente por nuestro narradora a modo de Scheherazade.

Los momentos intrascendentes adquieren el mismo significado que los acontecimientos históricos: una pareja flota sobre una Colonia destrozada por la guerra; de camino a una fiesta de cumpleaños, un padre se detiene para atar los cordones de los zapatos de su hija bajo una lluvia torrencial; unas adolescentes bailan fuera de un café; un ejército derrotado marcha hacia un campo de prisioneros de guerra.

Póster

Sobre lo infinito

Crítica

Alguien que interrumpe su carrera varios años porque lo que quiere contar ya lo han hecho otros mejor, merece atención. Es la que se le prestó al cineasta sueco Roy Andersson tras estrenar la celebrada Una paloma sentada en una rama reflexionando sobre la existencia. Cinco años después, estrenó Sobre lo infinito indagando aún más en su estilo.

El cómico hieratismo de Aki Kaurismäki, la melancolía dialogada de Wim Wenders e incluso la exquisitez en la composición del plano general de maestros como Dreyer o Ford se dan cita en las imágenes de esta película que presenta una serie de estampas, aparentemente deshilvanadas, sobre el ser humano enfrentándose a su esencia, a su sentido y su destino, tanto en momentos casuales, casi sensaciones, como en hechos históricos.

Andersson es de la clase de cineastas que engrandecen el cine, que amplían su expresión. No es para todos los públicos, porque propone experiencias entre lo pictórico y lo narrativo preñadas de un significado que el espectador debe desentrañar en la exploración de su propio ser. El resultado es que nadie ve la misma película tras ver Sobre lo infinito. Y eso no deja de ser un milagro.  

Tráiler

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