Un invierno en la playa (Josh Boone, 2012)

Un invierno en la playa

Años después de su divorcio, el veterano novelista Bill Borgens (Greg Kinnear) sigue obsesionado con Erica (Jennifer Connelly), la mujer que lo abandonó por otro hombre. A pesar de los esfuerzos de su vecina Tricia (Kristen Bell), él sólo tiene ojos para Erica.

Cuando Bill descubre que su hija Samantha (Lily Collins) acaba de publicar su primera novela, se da cuenta de que él hace tiempo que no escribe. Al mismo tiempo, su hijo Rusty (Nat Wolff) intenta también encontrar su camino como escritor de ficción.

Póster

Un invierno en la playa

Crítica

El personaje interpretado por Lily Collins nos da la clave para entender la película: “Sociedad, dinero, gobierno, carrera, familia, monogamia… son solo ilusiones socialmente aceptadas muy creativas que imponemos a la realidad para lograr una sensación de control sobre nuestras vidas. Nos hace sentir que elegimos, nos hace sentir menos animales”.

En realidad, nos da la clave para entender esta película y también es toda una visión del mundo. Por mucho nihilismo, rebeldía o desconcierto que presente su personaje, no son más que brazadas y coletazos para encontrar “un lugar en el amor”, el acertado título con que este filme se estrenó en Argentina.

La pareja, el amor romántico, el matrimonio… no son impuestos en nuestra sociedad bajo ningún decreto, su funcionamiento no está escrito en ninguna ley. Es algo que nuestra tradición y costumbres han perpetuado durante siglos y las religiones han consagrado porque da lugar a una estructura, la familia, que sirve para afrontar mejor el porvenir, que ayuda a prosperar, que es la base de la civilización.

Esta y todas las películas románticas del mundo no vienen a ser más que un recordatorio de este asunto. Nos recuerdan que, por frustrante que parezcan, por superado y anticuado que nos resulten, la pareja, el amor, la familia son una guía, unas señales a las que aferrarse cuando estás perdido y una base de la que partir para proyectarse en el futuro como individuo.

Eso es lo que nos cuenta Josh Boone, sin grandes alardes pero con gran eficacia, en esta cinta que fue su debut en el largo. Una comedia romántica sobre los desconcertados miembros de una familia cada uno en las vicisitudes de su edad: el atribulado padre encarnado por Greg Kinnear, la triunfadora hija en la piel de Lilly Collins, el romántico hijo que hace Nat Wolff, la madre aturdida de Jennifer Connelly… hasta la soledad emocional de un Logan Lerman que ya mostraba su valía como actor.

Cine con tantas trampas argumentales como buenos sentimientos que será raro que no atrape al espectador en algún momento al reconocerse en sus situaciones o personajes.

Tráiler

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