Día 5: Círculos viciosos

Retomo la vorágine de Documenta Madrid 2013 en la quinta jornada, tras haberme perdido las del martes y el miércoles por diversos compromisos. Si la jornada del lunes había sido maratoniana, ahora me enfrento a una película maratoniana en sí misma: Después de…, con sus 192 minutos y sus dos partes (No se os Puede Dejar Solos y Atado y Bien Atado, dos frases atribuidas a Francisco Franco muy reveladoras del sentido del documental).

Compruebo que el título que empleé para resumir la sesión del martes La sombra del franquismo es alargada no fue en absoluto desacertado y que esta película reincide en la misma idea, con el añadido de que sus directores, los hermanos Cecilia y Juan José Bartolomé, se dieron cuenta de que la transición no había sido tal y se iban a mantener muchos aspectos del anterior régimen tan temprano como en 1981.

 

Esta película tuvo problemas para estrenarse por lo incómodo de la realidad política y social que presentaba, pese a que supuestamente ya no existía la censura. Se estrenó justo antes del golpe de estado y, como lamentaron los directores, fue la última película documental española que tuvo cierto éxito comercial hasta unos quince años más tarde.

Los motivos de este hecho, según se desprende de lo afirmado por ellos en el debate posterior a la proyección, fueron probablemente dos: por un lado, un posible desinterés de la población española a mirar hacia su pasado más reciente provocado por el 23 F y la constatación por parte de las productoras de que el documental daba muchos problemas y, por lo tanto, no era rentable. Para no extendernos en análisis sociológicos, basta decir que se trata de una cinta valiente, poliédrica y comprometida de la que no tenía conocimiento y que vale mucho la pena.

La duración de esta película kilométrica sólo me permitió ver otro largometraje del festival ese día y decidí seguir con la retrospectiva, que, sin menospreciar las otras secciones, me parece lo más interesante del certamen. Así, me quedé en la misma sala para ver Mientras el Cuerpo Aguante, otra obra poco conocida y, en mi opinión, la mejor de toda la filmografía de Fernando Trueba.

 

La había visto recientemente pero quise volver a hacerlo, aparte de por su calidad, por la afinidad y admiración que siento hacia su protagonista (el cantante, compositor, activista, lingüista, inventor de juegos y matemático aficionado Chicho Sánchez Ferlosio, fallecido en 2003) y para ver cómo defendía su película Trueba en persona.

Este último aspecto fue quizá el más interesante, pues el director resultó ser un gran orador que contó multitud de anécdotas sobre el rodaje y sobre la personalidad de Chicho, de su hermano Rafael y de su padre, Rafael Sánchez Mazas, que había sido ministro franquista.

Trueba afirmó que la película había sido rodada de un modo completamente relajado e improvisado, sin ningún tipo de guion previo. Personalmente, opino que el director exagera un poco con esta afirmación, pero, desde luego, sí logró mantener un ambiente distendido en el rodaje hasta el punto de crear una magia muy especial en la combinación de la más espontánea intervención del protagonista en con una cuidada e incluso preciosista técnica que le da a la película una buscada artificialidad visual, que, paradójicamente, le sienta muy bien al resultado final.

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