Caza al asesino. The gunman (Pierre Morel, 2015)

Caza al asesino the Gunman - Sean Penn

Siempre conviene aclarar ante una película como ésta, que el modelo norteamericano de producción de cine es muy diferente del europeo. En Estados Unidos, las películas nacen de la iniciativa de una compañía o de un actor o actriz, pues son las que manejan el capital y quiénes son capaces de levantar financiación con su presencia. En Europa, el origen de una producción suele ser más autoral, nace de un guionista o director que busca productores cómplices y financiación pública o privada para llevar a cabo su proyecto.

Caza al asesino. The gunman (Pierre Morel, 2015) nace de la compra de derechos por parte de Sean Penn de un best-seller estadounidense de Jean-Patrick Manchette. Algo debió ver el comprometido actor en el material original para embarcarse en su producción y elaborar un producto que se enmarca sin matices en el puro cine de acción y thriller, muy similar a los productos que lleva facturando Liam Neeson en el último lustro. Y a tenor de lo que vemos en pantalla no resulta raro, ya que se trata de la historia de un francotirador que, camuflado como activista en una ONG, asesina a un ministro de la minería de un país africano para favorecer determinados intereses empresariales. Las consecuencias de ese acto y la búsqueda de una redención por parte del protagonista genera un conflicto de intereses que pone en peligro su vida y su historia de amor.

Caza al asesino the Gunman - Pierre Morel 2015La cinta responde a los mimbres de un producto de este tipo: grandes actores y secundarios (el propio Penn, Javier Bardem, Ray Winstone, Idris Elba), acción (persecuciones de coches, tiroteos), una historia de amor con dificultades y un par de escenarios exóticos para poner el lazo final. Mézclese todo en una eficaz coctelera, la que sirve el barman Pierre Morel en esta ocasión, y sírvase a la temperatura adecuada en una de esas tardes-noches de fin de semana primaveral previo al verano.

El problema que plantea esta película para un espectador atento es que es un cóctel que ya probado muchas veces… y mucho mejores. En su contra están algunos de los ingredientes elegidos, como la sufriente presencia de Sean Penn en todo el metraje, inexplicablemente situado entre asuntos tan incompatibles como el activismo social y el terrorismo de estado, y sorprendentemente aquejado de una enfermedad terminal que sólo le afecta en un par de escenas de vomitonas. O que la elección de uno de los escenarios exóticos para agitar la estética del filme es Barcelona y su Plaza de Toros Monumental, donde se ubica el clímax final de acción de la cinta, y que nos tememos juega en contra de la historia ante lo gratuito de su utilización, sobre todo de cara al público español.

Resulta un misterio saber porqué el habitualmente cuidadoso Penn ha elegido producir y protagonizar esta historia: pueden ser motivos tan variopintos como usar su imagen progresista y activista para lanzarnos su mensaje, trabajar con actores con los que le apetecía como Bardem o Winstone o comprarse una casa nueva para vivir con Charlize Theron y sus respectivos hijos. Nunca lo sabremos y en cualquier caso son motivos perfectamente lícitos para hacer una película. Motores más precarios y cuestionables han tenido otras que han marcado la historia del cine.

Caza al asesino the Gunman - Javier Bardem y Sean Penn

Por desgracia, Caza al asesino. The gunman no estará entre esas elegidas. Todo en ella resulta gratuito, monótono y en ocasiones, rozando lo ridículo. Algunos fogonazos de la interpretación de Bardem, Winstone y sobre todo Mark Rylance salvan algo de su minutaje, pero el resultado final es perfectamente olvidable.

Compartir
Crítico y editor en CineCrítico. Adscrito a Online Films Critics Society.

Dejar respuesta

15 − 10 =