Crítica de ‘Cien años de perdón’ (Daniel Calparsoro, 2016)

Eficaz thriller que confirma la capacidad de sus productores en el cine de género con identidad española.

Crítica de Cien años de perdón

 

Thriller español

 

Si hay algo bueno que le pueda pasar al cine español es que cada vez sea más difícil etiquetar como tal a muchas películas. Aún persiste entre gran parte del público, especialmente entre quién lo rechaza, esa etiqueta que identifica a películas y cineastas alineados en ideas que trasladan a su trabajo y, lo que es más reprochable, a sus intervenciones públicas. La frase “no parece española” es una etiqueta utilizada demasiado a menudo e inconscientemente para señalar la calidad de una película que se aleja de ese patrón.

Cien años de perdón es muy probable que se le describa con esa frase. Sin embargo, no deja de ser cine español por el sesgo interpretativo del momento social que no duda en mostrar desde su propio título, ni por revelar el estado de la industria nacional, plagada de excelentes técnicos pero de poco fuelle productor. España es un país pequeño y su industria del cine también lo es, aunque el eco de algunas de sus obras y cineastas a veces aparente lo contrario.

 

Carteles de ‘Cien años de perdón’ con Luis Tosar y Rodrigo de la Serna

Cien años de perdón - poster

Cien años de perdón - cartel

 

Dentro de esas limitaciones hay productoras que han surgido en nuestro cine hace en la última década tan notables como Vaca Films. Con un afán marcadamente comercial, pergeñando desde el primer minuto proyectos vendibles internacionalmente y adscritas a los géneros más populares, el equipo de Vaca Films, dirigido por Borja Pena y Emma Lustres, despacha a buen ritmo filmes de notable factura técnica que son bien recibidos por el público. Celda 211 ha sido su éxito más notable y reconocible, aunque le debemos otros no menos meritorios como El niño (Daniel Monzón, 2014), El desconocido (Dani de la Torre, 2015) o Secuestrados (Miguel Ángel Vivas, 2010).

 

Fotos de ‘Cien años de perdón’

 

Crítica de ‘Cien años de perdón’

El director Daniel Calparsoro es esta vez el encargado de poner imágenes a este thriller que ilustra el atraco a un banco valenciano revelando las oscuras e ilegales relaciones entre poder político y económico. Es el segundo trabajo de Calparsoro con Vaca Films tras Invasor (2011), que vuelve a dejar de relieve el buen pulso para el thriller de un director que llamo la atención sobre su pericia desde su ópera prima, la reveladora Salto al vacío (1995).

Con dos tramas paralelas que narran el atraco y sus implicaciones en los entresijos políticos, Cien años de perdón tiene su mejor baza en la interpretación de los cuatro atracadores y sus respectivas personalidades. La peripecia del atraco aporta la mayor intensidad de la cinta, con un trabajo notable de Rodrigo de la Serna como cabecilla del grupo.

El habitual sólido guión de Jorge Guerricaechevarría funciona correctamente en su progresión dramática y construcción, aunque en su puesta en escena adolece de más proyección y credibilidad en la trama política. Si la realización de Calparsoro es sólida y variada en la ilustración del atraco, flaquea en las secuencias fuera de él, donde además el esfuerzo de producción aparece más escaso, algo que sufre especialmente el personaje de Raúl Arévalo que resulta débil hablando por teléfono de un lugar a otro sin que se perciba su verdadero peso en la trama.

Asimismo, las secuencias de mayor esfuerzo de producción destinadas habitualmente a lograr clímax narrativos, en este caso, las de la inundación, quedan también algo cohibidas, como si hubiesen sido fallidas al concebirlas o no del todo convenientemente filmadas y, por tanto, más aprovechables en el montaje final.

En cualquier caso Cien años de perdón es un filme eficaz con la virtud de buscar el favor del público con productos muy dignos adscritos a géneros populares y perfilados con temas de actualidad reconocibles. Un esfuerzo que está dando resultados en taquilla pero que quizá debería empezar a buscar más variedad y alternativas para no incurrir en repeticiones. Detalles como el ya habitual viraje a color cyan en la fotografía y coloreado de todos los thrillers españoles empiezan a mostrar más limitaciones técnicas de las que probablemente hay.

 

Tráiler de ‘Cien años de perdón’ de Daniel Calparsoro

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