Crítica de ‘Angry Birds’ (Clay Kaytis y Fergal Reilly, 2016)

El juego más popular de nuestros móviles llega al cine para los más pequeños con un ritmo vertiginoso y sentando las bases de una futura serie de películas futuras.

 

Un enfado muy animado

 

Allá por 2009 un grupo de pájaros que derribaban estructuras se coló en nuestros móviles como uno de los juegos más adictivos. Las curiosas aves y unos niveles de dificultad que requerían tanta estrategia como habilidad los hicieron pronto muy populares, hasta resultar ser la app más descargada de todos los tiempos.

Estos pájaros enfadados empezaron a formar parte de nuestra familia y dieron el salto a una serie de televisión. Y ahora, siete años después, a la gran pantalla, como corresponde a una marca absolutamente consolidada y reconocible en todo el mundo que ha hecho de su compañía creadora, Rovio, una multinacional.

Para convertir un juego de móvil en una película se ha contado con la experiencia del guionista Jon Vitti, quién ya ha superado un reto similar con éxito, ya que siendo guionista de Los Simpson se encargó de escribir su largometraje. Igualmente, Columbia Pictures ha contado con el oficio contrastado de los animadores Clay Kaytis y Fergal Reilly cuyas filmografías están plagadas de cintas de animación de éxito.

 

Cartel de ‘Angry Birds’ dirigida por Clay Kaytis y Fergal Reilly

Cartel de Angry Birds

 

Fotos de ‘Angry Birds’ con las voces de Santiago Segura, José Mota, Álex De La Iglesia y Cristina Castaño

 

Crítica de ‘Angry Birds’ escrita por Jon Vitti

Una secuencia inicial que recuerda enormemente a las aventuras de Scrat, la ardilla que persigue su bellota en las películas de La edad de hielo, sienta inmediatamente las bases de lo que es cinematográficamente Angry Birds: una vertiginosa cinta de acción dirigida a los más pequeños.

Aunque Angry Birds como juego ha conquistado a todo tipo de público, es lógico que en su traslado a la gran pantalla sea a éste público al que se dirija. Si el juego sirve para que los más pequeños desarrollen sus habilidades en el manejo del móvil y su interfaz táctil, en el cine la historia que se ha escrito sirve para incubar en ellos los valores más básicos sobre la amistad, familia, esfuerzo, trabajo en equipo y solidaridad. Y para que recuerden y se diviertan con los perfectamente escritos giros del lenguaje, diálogos, respuestas ingeniosas y actitudes que sus personajes adoptan en cada situación, patrones de comportamiento que forman parte de el aprendizaje de cualquier generación desde los años 50 del siglo XX.

A pesar de su carácter eminentemente infantil, al público más maduro le podrán sorprender algunas licencias formales tomadas por sus creadores. La primera es ese ritmo vertiginoso ya mencionado, construido en base a innumerables pequeñas secuencias con decenas de planos cada una, algo no muy frecuente en la animación, que tiende a minimizar el número de planos diferentes por su coste, pero que aquí es aprovechado para imprimir un tremendo ritmo acorde a la capacidad de capturar información de los más pequeños. Secuencias habitualmente de transición, como la del viaje de los protagonistas a la búsqueda del Águila Poderosa, se convierten en un sorprendente momento de humor surrealista hasta en la imagen pues incluye un hilarante time-lapse, algo propio de la fotografía realista, que supone un refinado guiño al público adulto aficionado al cine de animación.

La aparente simpleza que en el juego pudieran tener los personajes es trasladada al cine con una tremenda precisión en los detalles, convirtiendo cada plano en un festival de la dirección de arte. Especialmente rico en este sentido es la recreación de la isla de los cerdos, un auténtico puzzle de casas y objetos con múltiples guiños cinematográficos ante el que se siente la tentación de pulsar pausa para recrearse en los detalles.

Los Angry Birds han saltado con solvencia a la pantalla grande para explicarnos cuál es el motivo de su permanente cabreo, sin arriesgar, pero sentando las bases de sus personajes principales y de su particular mundo, para que empiece a ser perfectamente reconocible al mínimo golpe de vista. Sin duda, han llegado para quedarse.

 

Tráiler y clips de ‘Angry Birds’

 

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