Crítica de ‘Atrapa la bandera’ (Enrique Gato, 2015)

El asalto al mercado internacional de la animación del creador de Tadeo Jones.

Crítica de Atrapa la bandera

 
La animación probablemente sea el género cinematográfico que tiene mejor pulso en la industria española. Tampoco es difícil, la nuestra es una industria tan exigua que bastan un par de películas rentables para que se cree toda una tendencia en nuestro cine. Y aunque ha habido algún desgraciado accidente como el liderado por Antonio Banderas al frente de la unión entre Green Moon y Kandor Graphics con Justin y la espada del valor, lo habitual es que la animación española coseche muy buenos resultados.

No es para menos. España es un país exportador de talento gráfico. Algunos profesionales patrios están ubicados en las más importantes empresas dedicadas al cine de animación. Y los que se quedan tienen la suerte de participar en ambiciosos proyectos ejecutados con la mejor capacidad técnica. Lightbox Entertainment, el estudio de animación liderado por Enrique Gato y creador de Atrapa la bandera es uno de ellos.

 

Enrique Gato o la animación gráfica como vocación

Entender una película como Atrapa la bandera es imposible sin esbozar la figura de Enrique Gato. Diseñador gráfico vocacional, desde su juventud se involucró en diversos proyectos relacionados con el mundo gráfico llegando a participar en un hito tan relevante como formar parte del equipo de Commandos, el primer videojuego español con proyección internacional creado por Pyro Studios.

Gato es un creador audiovisual vocacional. Desde su adolescencia creaba historias de ficción mientras mejoraba sus capacidades técnicas en la industria del videojuego y la animación. Incluso ha desarrollado varias herramientas en este sector. Desde sus inicios, Gato deja entrever una profunda influencia de la cultura y el cine norteamericano, a los que versionea, parodia y rinde homenaje desde sus primeros cortos de animación: Toy Jístory (1994) y Starship Trappers (1997). Una influencia y maneas narrativas que están en la génesis de todos sus proyectos

 

Tadeo Jones, en busca del héroe español perdido

En 2004, Gato realiza el cortometraje Tadeo Jones, una nueva revisión a la española de un héroe de ficción hollywoodiense. Gato busca en este ocasión superar las limitaciones dinámicas que observa en sus cortos anteriores, especialmente en Bichos, por lo que la elección del arqueólogo era muy adecuada por su caracter aventurero.

Tadeo Jones cosecha un gran éxito con más de 65 premios en festivales que culmina con el Goya al Mejor Cortometraje. Desde entonces Gato ha venido desarrollando distintas aventuras del personaje en cine y otros formatos con considerable repercusión, hasta dirigir el largometraje Las aventuras de Tadeo Jones, culminación de su trabajo que ha logrado exportarse a varios países incluido un estreno masivo en China.

Las aventuras de Tadeo Jones se caracterizan por contar con una excelente técnica de animación, fruto de la experiencia de Gato, pero de cierta simpleza en el desarrollo del guión y los personajes. Su mayor valor reside en pasar por el tamiz de lo español -la incredulidad, cierta visión decepcionante de la vida, el humor castizo- las virtudes de un héroe americano universalmente conocido.

 

Póster de ‘Atrapa la bandera’

Poster Atrapa la bandera

 

‘Atrapa la bandera’, un salto cualitativo

Los 60 millones de euros recaudado por Las aventuras de Tadeo Jones en todo el mundo hacían inevitable el paso siguiente: crear otro producto de igual o mayor calidad y que fuese fácilmente exportable. Para ello se unieron a Lightbox Entertainment dos importantes productoras españolas Telecinco Cinema y Telefónica Studios.

Gato y su equipo podían contar para este nuevo proyecto con financiación suficiente para eliminar casi cualquier restricción técnica que se hubiesen encontrado en los distintos Tadeos, cortos y largo, y poder demostrar que su capacidad narrativa y técnica está a la altura de cualquier estudio de animación internacional. Y así ha resultado.

 

Crítica de ‘Atrapa la bandera’

Atrapa la bandera es un impresionante largo de animación de impecable factura técnica que  no descuida ni la definición de los personajes, con algunos primeros planos memorables en la recreación de detalles en ojos y pelo, ni el dinamismo de sus escenas de acción.

Narra las aventuras de Mike y sus dos amigos, soñando con uno de los deseos más recurrentes de la infancia, ser astronautas. En este caso, el deseo de Mike está justificado, su padre y su abuelo trabajan en la NASA y forman parte del programa espacial. Pero, por distintas circunstancias, ninguno de los dos ha conseguido embarcar en una misión, lo que causa una fractura emocional entre ellos sin resolver durante años.

En esta ocasión, buscando más claramente el mercado internacional, Gato ha prescindido del habitual sesgo español en su visión de la cultura norteamericana y ha escrito y dirigido un guión situado directamente allí, eliminando críticas humorísticas o referencias paródicas al respecto. Para ello, ha contado de nuevo con la colaboración en el guión de Jordi Gasull, compañero también en el largo de Tadeo Jones y autor de los estimables guiones de Lope (Andrucha Waddington, 2010) y Son & Moon: diario de un astronauta (Manuel HuergaMichael E. López-Alegría, 2009). Conociendo la filmografía de Gasull, es muy probable que el embrión de la historia venga de su parte.

Sin embargo, Atrapa la bandera resulta un producto medianamente convincente. Probablemente sea totalmente adecuado para su público objetivo, el infantil, que se verá reflejado en ese protagonista intrépido y bondadoso que sueña con conquistar la Luna y conciliar a su familia a un ritmo bastante ágil, con situaciones muy variadas y cambios constantes. Pero más allá de eso, el visionado resulta plano y previsible, sin una historia que aporte algo nuevo ni alcance emocional de cierta hondura en la propuesta.

Algo similar habíamos comentado al revisar un producto con las mismas características de Telefónica Studios, Extinction. Resulta una temeridad intentar replicar las formas del cine norteamericano en España al modo hollywoodiense, simplemente porque en España, aunque contamos con un personal técnico de calidad excepcional, no tenemos esa virtud del storytelling made in USA en nuestro ADN.

Renunciar a ciertas características de nuestra cultura o visión para copiar un modelo de éxito puede resultar beneficioso económicamente, pero rara vez dará como resultado una película memorable. Si hay una cinemtaografía que ha entendido este mensaje a la perfección es la surcoreana, donde una generación de magníficos directores ha adaptado las formas de los géneros cinematográficos de moda -acción, thriller, terror…- a su idiosincrasia para dar lugar a una cinematografía potente, con unas señas de identidad propias que puede competir con las del todopoderoso Hollywood en las preferencias de los espectadores.

Atrapa la bandera decepciona en ese sentido, en su incapacidad para elaborar un discurso propio más allá de la pobre imitación de un cliché, de un estereotipo repetido hasta el hartazgo. Sin embargo, su existencia, que haya sido fruto de la progresión y perfección de la carrera de un cineasta aún muy joven, hace albergar grandes esperanzas. Si desde el primer corto de Tadeo Jones hasta este consumado ejercicio de animación que es Atrapa la bandera sólo han pasado 10 años, es muy probable que Enrique Gato, Lightbox Entertainment y todo ese equipo elaboren en la próxima década algunas de las propuestas más estimulantes en este género de la animación. Si Antonio Banderas no se les adelanta.

 

Fotos de ‘Atrapa la bandera’

 

Tráiler de ‘Atrapa la bandera’

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

seis + 11 =