Crítica de ‘Cazafantasmas’ (Paul Feig, 2016)

Acertadísimo reinicio de una de las comedias más famosas de los 80 plagada de momentos divertidos que la hacen merecedora de sus creadores originales.

Crítica de 'Cazafantasmas'

 

Un reinicio perfecto

 

El rumor del reinicio (reboot para los anglófilos) de la película que fue la comedia más taquillera de la historia nos ha acompañado durante la última década y por fin se ha hecho realidad. Es posible que el fallecimiento del excelente guionista pero limitado actor Harold Ramis trastocase algunos planes y el proyecto tuviera que redefinirse sin la participación del equipo original, al menos no de una manera directa y determinante.

Los cazafantasmas (1984), más allá de una buena comedia, se puede considerar el paradigma del cine lúdico de los 80 y, en cierto modo, del espíritu de aquella época. Y también sirve para reivindicar la figura del productor y cineasta Ivan Reitman que, aunque permanece saludablemente activo, es posible que a muchos jóvenes aficionados sólo les suene por compartir apellido con el también director Jason Reitman, su hijo.

A Reitman padre, el cine comercial le debe mucho. Es responsable de algunas de las películas más divertidas de los últimos 30 años. De esas comedias aparentemente sencillas que tienen la virtud de alojar personajes y situaciones que pasan de una manera asombrosamente fácil al inconsciente colectivo, a la cultura popular. Parte de culpa de esa facilidad de Reitman para subyugar al espectador reside en una de las características que flota en todo su cine: el triunfo del hombre común y su buen ánimo cuando los profesionales fallan, cuando la catástrofe acecha, cuando todas las soluciones racionales se han agotado.

Los cazafantasmas viene a ser la máxima expresión de ese principio. Cuatro personas muy dispares, de caracteres algo excéntricos, se unen en una extravagante agencia paranormal con tecnología casera y manufacturada logrando librar a la ciudad de una amenaza espectral que ningún otro sistema de defensa puede lograr.

Más allá del descacharrante guión de Ramis y Dan Aykroyd, la cinta tiene el acierto de reunir a varios actores criados en esa cantera inagotable de comediantes que es el programa de televisión Saturday Night Live, entre los que destaca Bill Murray, que a partir de ese momento pasaría a convertirse en un actor de culto gracias a que la peculiaridad de su trabajo en el que no llega a distinguirse completamente donde termina el actor y donde comienza el personaje que interpreta.

Reitman aportó a todo el conjunto una realización sobria, como todas las suyas, donde los efectos especiales tienen un deliberado tono ingenuo y son sólo un elemento más en la comicidad del conjunto. Una combinación que resultó una bomba para la taquilla al admitir todo tipo de públicos y agradarlos con emociones variadas: risas, sustos, fantasía sci-fi, héroes cercanos…

 

Cartel y fotos de ‘Cazafantasmas’ con Kate McKinnon, Kristen Wigg, Leslie Jones y Melissa McCarthy

Cartel de 'Cazafantasmas'

 

Crítica de ‘Cazafantasmas’ de Paul Feig

La pérdida de Ramis nos ha escatimado saber qué habría sido de este Cazafantasmas bajo su talento. Sin embargo, hay que decir que si allí donde esté logra ver esta nueva versión de sus personajes que se ha realizado bajo la tutela del propio Reitman y Aykroyd en la producción, seguro que queda satisfecho.

Ya no estamos en los años 80 y los tiempos mandan que el protagonismo sea femenino… pero aún así, las características que hicieron funcionar la película original (algo menos en la secuela de 1989) se dan en este nuevo Cazafantasmas que ha realizado Paul Feig. La primera de ellas, reunir nuevamente a cuatro actrices variopintas bregadas en las galeras del Saturday Night LiveKate McKinnon, Kristen Wigg, Leslie Jones y Melissa McCarthy. La versatilidad en manejar distintos tonos de comedia de las cuatro hace que cada secuencia sea una pequeña fiesta donde cada frase, cada gesto, cada actitud incluso si el plano no es suyo, esté repleto de intención cómica.

A la buena predisposición del reparto (incluido el sorprendente Chris Hemsworth en su primera comedia como un hilarante reverso masculino de la secretaria florero, boba y rubia), hay que sumar la buena realización de Paul Feig que ya demostró su pulso para llevar al patio de butacas a la carcajada con La boda de mi mejor amiga (2011). Una elección casi natural la de Feig ya que coincide con parte del reparto de aquella cinta.

Y el tercer acierto, el que más difícil parecía de superar, los efectos especiales. La cinta original contaba con unos efectos muy genuinos que casi hacían ostentación de su falta de integración en la pantalla con el entorno real, algo que encajaba gloriosamente con el tono de comedia y la cacharrería que los cuatro protagonistas manejaban para atrapar a los fantasmas. La sorpresa ha sido muy gratificante al comprobar que ése espíritu ha logrado mantenerse de manera que, tras las primeras apariciones espectrales que realmente dan miedo para situar la premisa de la historia, el resto de la cinta transcurre como la original respecto a los efectos y apariciones, en ese punto intermedio de asombro y susto festivo que la hizo célebre. Especialmente hilarante es el gag del demonio alado sobre el escenario del concierto de rock duro.

Pocas veces es posible decir que el reinicio para un nuevo público de una película célebre está a la altura de su predecesora. Cazafantasmas está francamente cerca. Y aunque los nostálgicos encontrarán decenas de guiños y cameos que le harán disfrutar del conocimiento previo de la historia, un nuevo espectador puede disfrutar de ella sin envidiar nada a sus mayores.

Ya se ha anunciado secuela y nueva serie de televisión. Que sigan en este tono.

 

Tráiler y vídeos de ‘Cazafantasmas’ de Paul Feig

https://youtu.be/gdfp1pGQZ3Y

 

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