Crítica de ‘Legend’ (Brian Helgeland, 2015)

Nuevo y ambicioso biopic sobre los hermanos y gángsteres londinenses Kray, que repite todos los arquetipos de su género.

 

Jodidamente intocables

El género mafioso es uno de los más recurrentes en las últimas décadas. La indudable popularidad de la trilogía de los padrinos de Francis Ford Coppola y la variante psicológica e íntima que sobre el tema ha desarrollado Martin Scorsese han colocado esta temática entre las preferidas del público, sustituyendo en cierto modo los temas y roles que en décadas anteriores cubría el western.

 

Cine de mafiosos, un nuevo western

El secreto de ese éxito está bien expresado en el título de esta película. Los vaqueros que ejercían como leyendas de supervivencia y honor que son los westerns se han mudado a la ciudad, nuevo terreno inhóspito y despiadado que conquistar por estos forajidos de nuevo cuño. Un código de valores propio, vivir al margen de la ley y dominar sus territorios son las señas de identidad repetidas.

Los años 50 y 60 fueron décadas propicias para la aparición de estos cuatreros urbanos. Nacidos al calor de las clases medias y bajas que forjaba el capitalismo en la periferia de las grandes ciudades, los clanes mafiosos salían por doquier imponiendo sus condiciones en barrios incontrolados por una ley que prefería proteger zonas más pudientes. En ecosistemas de ese tipo, florecían figuras como las de los hermanos Kray.

Ronnie y Reggie Kray. Gemelos, boxeadores de barrio, desertores del ejército, dueños de un club de éxito, mafiosos protectores, bisexuales (declarado por al menos uno de ellos), asesinos, amigos de celebridades, implicados en escándalos políticos, encarcelados, enfermos terminales… “jodidamente intocables” como expresó Ronnie Kray en su biografía, sus vidas son puro material cinematográfico.

 

Cartel de ‘Legend’

LEGEND Cartel - Tom Hardy

 

Crítica de ‘Legend’

Tanto es así que incluso en vida los Kray llegaron a recibir derechos por la primera adaptación cinematográfica que se hizo sobre ellos. Una infumable película llamada Los Krays (Peter Medak, 1990) donde eran interpretados por los hermanos Kemp, líderes del grupo musical Spandau Ballet, en lo que debió ser una operación comercial sin nada más que destacar.

Mucho más ambiciosa es Legend, auspiciada por el guionista y director Brian Helgeland al que conocemos por guiones tan renombrados como L.A. Confidential (Curtis Hanson, 1997) o Mystic River (Clint Eastwood, 2003). Helgeland parece ir insistiendo en los últimos años en su carrera como director tras su contrastada eficacia como guionista, acaparando cada vez más frecuentemente proyectos con cierta ambición.

Legend, sin duda, es un proyecto ambicioso. Más de dos horas de duración que recrean la efervescencia del Londres de los 50 y 60 con una ambientación y fotografía cuidadísimas, practicamente lo mejor de la película. El parentesco y parecido de los hermanos protagonistas ha sido resuelto esta vez a golpe de retoque en postproducción utilizando al mismo actor, el carismático y deseado Tom Hardy.

 

Fotos de ‘Legend’

 

Hardy compone las dos psicologías enfrentadas de los Kray con pericia y esfuerzo, ayudado por el vestuario y alguna prótesis, pero no logra desviar la atención del espectador del artificio visual y llevarle a la historia narrada. Legend, en líneas generales, es una repetición de los arquetipos del cine de mafiosos en casi todas sus secuencias, algunas absurdamente reproducidas, como el plano secuencia con steady-cam de la entrada al pub que inmortalizó Scorsese en Uno de los nuestros. Hasta la presencia de Chazz Palminteri no hace más que incidir constantemente en estas referencias.

Tras el visionado de Legend, se tiene la sensación de oportunidad perdida: la de reflejar la vida del Londres de aquellos años donde fenómenos criminales como el de los Kray coincidían con la efervescencia de The Beatles, y movimientos juveniles que marcaron una disrupción entre generaciones como no se ha conocido recientemente. O la de haber aportado cierto estilo británico el mundo de la mafia con alguna novedad narrativa o visual, aprovechando por ejemplo la rivalidad con los Richardson, uno de ellos brevemente interpretado por Paul Bettany, en cuyos enfrentamientos están los mejores momentos del filme.

London gangster Reginald -Reggie- Kray

Reginald “Reggie” Kray, segundo por la izquierda, tras uno de sus juicios

Los Kray podrían haberse tomado como el exponente de esa ruptura en su vertiente más violenta y fugazmente triunfadora, que en la cinta sólo queda apuntada por la relación amorosa de unos de ellos con Frances (Emily Browning), una adolescente que encuentra en estos mafiosos la manera de escapar de una realidad deprimente hasta llegar al infierno de la depresión y las pastillas. Varias oportunidades perdidas en una producción con ciertos medios que sólo será recordada por el doblete de Hardy y que mantiene intocable la condición de los Kray para el cine.

 

Tráiler de ‘Legend’

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