Crítica de ‘La chica danesa’ (Tom Hooper, 2015)

Crítica de La chica danesa - The danish girl

 

Transnormalización

 

El cine, más concretamente Hollywood, incide en la realidad de dos modos. Uno de ellos es visibilizando una cuestión, problema o comportamiento que permanence habitualmente oculto o es repudiado por la mayoría de la sociedad. El género elegido normalmente para ello es el documental. El otro modo de percutir en la realidad, en nuestros usos y costumbres, es dar carta de naturaleza, normalizar, un comportamiento hasta ese momento considerado anormal, excéntrico o despreciable. El drama hollywoodiense es el vehículo adecuado, por su poderosa influencia emocional en millones de personas sin distinguir razas o nacionalidades.

Así sucedió, por mencionar un ejemplo reciente, con la homosexualidad y el SIDA en la película Filadelfia (Jonathan Demme, 1993). Un drama emotivo donde las hasta ese momento repudiadas figuras de los enfermos de VIH cobraban humanidad en la conciencia de mucha gente al implantar en sus mentes el rostro de Tom Hanks como prototipo. Esta normalización suele ser corroborada de modo oficial para su mayor eficacia y difusión por algún reconocimiento que vaya más allá de la aceptación del público o la crítica. Digamos, por ejemplo, con la concesión de un Óscar.

Ese parece ser el destino de La chica danesa con respecto a los transexuales.

 

Carteles de ‘La chica danesa’

Cartel de 'La chica danesa'

 

Crítica de ‘La chica danesa’

Aunque la transexualidad ya ha sido tratada en el cine en varias ocasiones destacando sobre todo la divertídisima Transamérica (Duncan Tucker, 2005) con una interpretación antológica de Felicity Jones, casi siempre lo ha sido en personajes tangenciales o, como en la cinta citada, con carácter humorístico y producciones independientes. También suele ser abordada en el cine desde éticas y estéticas que inciden en su faceta más abrupta y anómala, impidiendo esa normalización social que parece que La chica danesa va a conseguir.

La película dirigida por el recientemente oscarizado por El discurso del reyTom Hooper, recrea con una sorprendente estética aterciopelada y decimonónica el ambiente del París de los años 20, muy alejado de las representaciones habituales de esta época en la que vivieron el matrimonio de pintores Einar y Gerda Wegener. Esta decisión estética, arropada por la nítida y cuidada fotografía de Danny Cohen y el exquisito vestuario de Paco Delgado, forma parte de esa operación de normalizar la decisión pionera de Einar Wegener de convertirse en mujer mediante intervención clínica, siendo así el primer transexual acreditado. De ese modo nacería Lilly Elbe.

 

Fotos de ‘La chica danesa’

La chica danesa

La chica danesa huye de cualquier representación grotesca en el retrato físico y psicológico de su protagonista, convirtiendo su transformación en un emotivo viaje desde la sensibilidad que como pintor tenía el protagonista hasta la revelación física de su sexualidad, desvelada en un juego de travestismo que traduce su auténtico ser. Incluso la única secuencia donde Lilly Elbe se ve atraída por ambientes más siniestros y violentos, es narrada como una bella afirmación personal, sucediendo en mitad de una hermosa pérgola.

La chica danesa - escena de la pérgola

Sólo hay un recurso reprochable en la narración de La chica danesa. Hooper acude retireradamente en el filme a los encuadres con amplios espacios vacíos que tan buen resultado dieron en El discurso del rey por su capacidad para transmitir ese descolocamiento que tenía el protagonista respecto a la situación que le dejaba su tartamudez.

Comparación encuadres entre El discurso del rey y La chica danesa

Sin embargo, Hooper acentúa en esta ocasión estos encuadres especialmente al final de la narración, creando un efecto quizá contrario al que pretende, ya que son esos momentos donde más debería acentuarse visualmente lo centrado que está el personaje respecto a sus decisiones y deseos. Afortunadamente, son compensados por otros donde se deduce visualmente esa afirmación del personaje en su decisión.

Es muy probable que La chica danesa recoja multitud de premios por ese caracter de consenso y aceptación social respecto a la transexualidad que se le va a otorgar, y también por el esmerado trabajo de su protagonista, Eddie Redmayne. Sin embargo, hubiera sido deseable una proyección del asunto en el guión más allá de la sensibilidad personal de su protagonista, importantísimo sin duda, pero cuya visión unívoca evita abordar temas más profundos e interesantes para el espectador sobre la transexualidad, reduciéndo el problema casi a al de un folletín exquisitamente tratado.

 

Tráiler de ‘La chica danesa’

 

Carteles de los personajes de ‘La chica danesa’

Cartel con Gerda Wegener en La chica danesa - The danish girl

Cartel de Lilly Elbe en La chica danesa - The danish girl -

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Crítico y editor en CineCrítico. Adscrito a Online Films Critics Society.

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