Crítica de ‘Malas madres’ (Jon Lucas y Scott Moore, 2016)

 

Liberad a mami

 

Ya nadie duda que el siglo XXI es el de las mujeres. O, al menos, el de la reivindicación de su protagonismo en la sociedad, especialmente en los roles más decisivos. El cine, en este sentido, ha actuado como catalizador y dinamizador de esa reivindicación, otorgando desde hace varias décadas protagonistas cada vez de un modo más intenso, incluso en muchas ocasiones faltando a la verdad histórica o la pura lógica.

Desde aquella teniente Ripley de Alien (1978) encarnada por Sigourney Weaver, la mujer como mero objeto de deseo ha desaparecido del cine dando lugar a protagonistas absolutos que no requieren ningún apoyo masculino para definirse. Significativo es, en este sentido, el relanzamiento de sagas tan relevantes como Star Wars donde el tradicional protagonista que emprende un camino vital con quién el público se identifica ha tornado de hombre a mujer, esta vez en la corporeidad de Daisy Ridley y su reiterado y divertido reproche cada vez que un hombre la coge de la mano en un momento de peligro o acción.

En este nuevo papel de la mujer en la sociedad logrado con esfuerzo, la maternidad adquiere una notable importancia. En primer lugar, porque señala que el camino de la reivindicación femenina nunca ha de realizarse por la imitación de los roles masculinos. Y en segundo, porque les exige un esfuerzo notable y la búsqueda de nuevas vías para incorporarse plenamente a un mundo profesional muy exigente sin renunciar a su naturaleza.

 

Cartel y fotos de ‘Malas madres’ con Mila Kunis y Christina Applegate

Cartel "Malas madres"

 

Crítica de ‘Malas madres’ escrita y dirigida por Jon Lucas y Scott Moore

En esa lucha de la mujer que desea compatibilizar profesión y maternidad encontramos al personaje de Malas madres interpretado por Mila Kunis. Una mujer envuelta en una vorágine de actividad que, en su afán por no decepcionar en ninguna faceta, crea una piara de vagos y aprovechados a su alrededor: hijos, marido, jefes… Cuando por fin se da cuenta de que su camino no es el de la perfección, se une a otras dos madres (Kathryn Khan y Kristen Bell) para reinventarse de un modo más lúdico, más divertido, menos agobiante.

Malas madres no pretende haces un análisis sociológico del asunto femenino sino más bien servir de espita veraniega para que muchas mujeres se vean reflejadas en la pantalla y encuentren un momento de distensión, un abrazo comprensivo y cinematográfico. Mucho tiene que ver en este resultado que el proyecto recayese finalmente en la pareja de cineastas Jon Lucas y Scott Moore, quiénes están detrás de los guiones de la serie de películas Resacón en Las Vegas, tras salir del mismo el más intenso Judd Apatow. De este modo, el resultado final apenas es nada más (y nada menos) que una consecución de momentos hilarantes, desmadres con alcohol y derrapes verbales en la boca de las tres protagonistas sin que haya detrás una tesis, un corolario que no sea el de que las madres también tienen derecho a darse una juerga y no por ello ser peores madres. Y, oye, si la mujer ha de conquistar todos las facetas del mundo actual, ¿por qué no va a hacerlo también de la comedia desenfadada?

 

Tráiler de ‘Malas madres’ con Mila Kunis

 

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Crítico y editor en CineCrítico. Adscrito a Online Films Critics Society.

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