Crítica de ‘Secuestro’ (Mar Targarona, 2016)

Crítica de 'Secuestro' de Mar Targarona

 

Pecados de madre

 

A Mar Targarona le debemos ser una de las responsables de la eclosión de muchos talentos jóvenes que han surgido alrededor de la ESCAC de Barcelona, esa Masía de cineastas. Como productora en Rodar y rodar ha estado detrás de los debuts de J.A. Bayona, Guillem Morales, Sergio G. Sánchez u Oriol Paulo. Precisamente de este último es el guión de Secuestro, al que la falta de disponibilidad del director previsto ha propiciado la vuelta como realizadora de Targarona, su vocación.

Es muy probable que la naturaleza de la historia narrada haya sido el detonante de esta vuelta. Tras una poco satisfactoria ópera prima (Muere mi vida, 1996) en Secuestro encontramos a una madura abogada envuelta en una trama alrededor del rapto de su hijo sordo. Un personaje femenino fuerte, controvertido y marcado por la maternidad que es fácil que le haya resultado apetecible para plasmar en imágenes. De hecho, hay cierto parecido entre la caracterización de Blanca Portillo, la actriz elegida, y la propia directora.

 

Cartel y fotos de ‘Secuestro’ con Blanca Portillo, Antonio Dechent y Jose Coronado

Cartel de 'Secuestro' con Blanca Portillo

 

Crítica de ‘Secuestro’ escrita por Oriol Paulo

Como es habitual en las producciones de Targarona, Secuestro un película de género con vocación internacional incluyendo actores de renombre y siguiendo estereotipos del cine norteamericano más comercial. En esta ocasión, la habitual Belén Rueda en estos roles es sustituida por Portillo, quizá por cierta mímesis con la directora. Quién no falta es Jose Coronado, también un habitual, así como el debut de un actor infantil, Marc Domenech, otra pauta a seguir para completar un producto atrayente en la taquilla.

Lamentablemente, el buen ojo de Targarona para la producción no traslada a su habilidad como directora en esta cinta. Tras unas primeras secuencias correctas de presentación de personajes y tramas, Targarona cae en una puesta en escena muy ingenua y previsible, poco ayudada por un guión demasiado explícito y rimbombante en alguna expresión de sentimientos (ese grito final…) que quizá hubiese necesitado alguna depuración más de escritura. La premisa sobre las causas y autenticidad del secuestro y los arcos dramáticos de los protagonistas son apenas explotados en una historia filmada de un modo anodino y sin intención de tono en su aspecto visual, algo sorprendente en una productora de otras películas donde precisamente este hecho ha resultado llamativo y primordial.

Los dos o tres temas de calado social que podrían haber enriquecido Secuestro quedan también enterrados por una pretendida trama de acción y suspense para el que la realizadora no está capacitada: la secuencia de la persecución en el puerto es una prueba de ello. Portillo aporta virtudes a su personaje, pero su físico y modo de actuar elimina la tensión sexual en una historia que a veces necesita esas motivaciones para ser entendida completamente. El exceso de personajes y una peripecia final con el dinero del rescate farragosa y sin emoción terminan por lastrar todo el conjunto.

A su favor es destacable el excelente trabajo de localizaciones, a pesar de que no están del todo explotadas fotográficamente; y la música de Marc Vaíllo, lo único con verdadera intención dramática en alguna secuencia. Algunos apuntes de la calidad interpretativa de Antonio Dechent, Andrés Herrera y, sobre todo, Macarena Gómez, son lo más memorable de la cinta.

Como ha declarado muchas veces Targarona, no hay fórmula para hacer una película de éxito. En Secuestro se aplica un patrón con buen criterio profesional pero sin acierto artístico, dejando en el aire la pregunta de qué pudiera haber sido de esta cinta si la protagonizara Belén Rueda y la dirigiera, por ejemplo, Kike Maíllo.

 

 

Tráiler de ‘Secuestro’ dirigida por Mar Targarona

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Crítico y editor en CineCrítico. Adscrito a Online Films Critics Society.

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