Crítica de ‘Star Trek: Más allá’ (Justin Lin, 2016)

Tercera entrega de la nueva etapa de la serie Star Trek que esta vez no dirige J.J. Abrams y se deja llevar por la inercia con un resultado inferior a sus predecesoras.

Crítica de 'Star Trek: Más allá'

 

Larga vida a la franquicia

 

Hay un hecho que hace merecedor de bofetada a cualquiera que se espante ante un spoiler: sólo nos gusta lo que ya conocemos. Pretty Woman bate récords de audiencia cada año que se emite por televisión y atestamos las salas en cuanto aparece la tercera o cuarta entrega de nuestros superhéroes favoritos, por lo que el factor sorpresa que supuestamente estropea un spoiler es sólo una estupidez propia de cursis.

El cine comercial norteamericano parece que ya ha desestimado definitivamente la exploración de caminos nuevos, de guiones arriesgados o de realizadores en busca de nuevos modos expresivos. Aunque los analistas del sector reconocen que este fenómeno está estrechando el tipo de público al que se dirige y, con ello, la taquilla, los grandes estudios no tienen otro plan para la próxima década que seguir explotando las sagas que ya están en marcha y lanzar otras nuevas basadas en películas de culto, títulos que funcionan como marcas publicitarias en la mente del espectador y garantizan su seguimiento. La próxima, Blade Runner. En resumen, somos cada vez menos espectadores yendo al cine y los que vamos respondemos a un único patrón viendo todos, indefectiblemente, las mismas películas.

La industria que en la década de los 50 atrajo al mayor talento del mundo cinematográfico, especialmente europeo (Wilder, Lubitsch, Von Stroheim y tantísimos otros), para que desarrollasen sus guiones, su carrera, eso sí, bajo las pautas industriales del estudio, ahora se ha convertido en una devoradora del talento incipiente que coloca a los directores que despuntan, a veces con una sola película, al frente de las más conocidas sagas. En esa situación encontramos a Gareth Edwards, Neill Blomkamp, Denis Villeneuve, Duncan Jones o J.A. Bayona, talentosos cineastas que no les queda más remedio que aceptar verse involucrados en esta maquinaria hasta conseguir la fama o independencia suficiente que les permita realizar sus obras. Spielberg, en ese caso, podría ser un magnifico ejemplo a seguir.

 

Cartel de ‘Star Trek: Más allá’ dirigida por Justin Lin

Cartel de Star Trek: Más allá

En este tornado de sagas en el que estamos girando en la última década destaca por su solera la de Star Trek. Serie televisiva original de Paramount Pictures que en los años 60 dio lugar a una larga sucesión de productos de entretenimiento que abarca cine, televisión, videojuegos, literatura y merchandising variopinto, así como una legión de seguidores que cayeron rendidos ante sus pautas narrativas y estéticas basadas en lo naif, en la ingenuidad propia de una década, la de los 60, donde la proyección espiritual del ser humano traspasaba incluso los límites del planeta con la llegada del hombre a la Luna. El modelo político y social de una institución como la ONU se trasladaba al espacio estelar en una Federación de planetas que manda al espacio exterior a una serie de naves que buscan nuevos mundos, nuevos pueblos que unirse a esta alianza, a esta unión de paz y prosperidad con origen en el acuerdo entre humanos y vulcanos.

En el cine, Star Trek gozó de una salud excelente con una serie de 10 películas agrupadas en 2 conjuntos: la denominada Serie original (de 1979 a 1991 con 6 películas) y La nueva generación (de 1994 a 2002 con 4 películas) que aproximadamente se corresponden con la caducidad del elenco de actores que las protagonizaban, algunos absolutamente emblemáticos como Leonard Nimoy, también director en algunas de ellas.

A partir de 2002 la serie en el cine sufrió un pequeño parón, probablemente por la falta de vigencia de sus premisas y estética frente a una nueva generación de espectadores nativos digitales. El éxito de otras sagas marcaron la pauta a seguir tanto estética como temáticamente, entre las que merece señalar la del El señor de los anillos o los relanzamientos de Batman y James Bond. Vista esta tendencia Paramount decide reiniciar también su Star Trek y pone su emblemática franquicia nada menos que en las manos de J.J. Abrams, el mayor talento de producción audiovisual de las últimas décadas. Entre las obras que acreditan esta decisión están los éxitos de taquilla A propósito de Henry (1991), Eternamente joven (1992), Armaggedon (1998), Mission: Impossible III (2006), Monstruoso (2008), Super 8 (2011) o las series Alias y Perdidos. El titular de la prensa estadounidense que le calificaba como “el nuevo Spielberg” no le viene grande.

 

Fotos de ‘Star Trek: Más allá’ con Chris Pine, Zachary Quinto y Simon Pegg

 

Abrams relanza la franquicia con enorme éxito en los títulos Star Trek (2009) y Star Trek: En la oscuridad (2013) donde se presenta a un nuevo elenco de actores, algunos personajes nuevos y una redistribución de roles protagonistas que ponen la serie al día, además de dotarla de una estética y ritmo más acorde a los tiempos. Una acción más depurada y compleja, la actualización tecnológica de decorados y puesta en escena y unas tramas donde el peligro es más amenazador de lo habitual, sin dejar de perder su encanto conciliador, son las pautas marcadas por el todopoderoso productor para esta nueva etapa.

 

Personajes de ‘Star Trek: Más allá’ con Idris Elba, Karl Urban, Anton Yelchin y Zoe Saldana

 

Crítica de ‘Star Trek: Más allá’ con guión de Simon Pegg

Superada la etapa de relanzamiento en la que Abrams ha marcado el camino a seguir, la nave Entreprise y con ella la franquicia Star Trek en el cine parecen coger velocidad de crucero para desarrollar las siguientes entregas en los próximos años. No puede ser de otro modo eligiendo para la primera de ellas a Justin Lin, un acreditado realizador de acción que ha estado detrás de los últimos éxitos de la serie Fast & Furious, y para el guión a Simon Pegg, certero escritor de comedia que también participa como actor en esta nueva etapa.

Y con esa mezcla de acción depurada y comedia de personajes se construye esta Star Trek: Más allá, una entrega que podemos considerar de transición ya que no aporta ningún cambio sustancial a lo que ya sabemos de todo el universo que rodea a la franquicia, salvo la aparición del personaje Jaylah interpretado por Sofia Boutella. Una entrega que se queda al menos un par de tonos por debajo en cuanto a emoción e intención narrativa que las realizadas por Abrams.

La dirección de Lin brilla en las secuencias de acción que, en esta ocasión, aprovechan al máximo los fenómenos de carencia de gravedad que se suponen propios de una aventura espacial. Los planos donde se produce un cambio de eje gravitatorio son las más espectaculares de la cinta, muy visibles tanto en la visualización del planeta Yorktown como en la luchas dentro de la Enterprise. Y cuando no hay acción, los chispeantes diálogos de Pegg ponen el acento en la comedia de personajes donde destaca el especial gracejo del personaje encarnado por el siempre eficiente Karl Urban. Pero nada de ello consigue rescatar el resultado final de cierto tedio repetitivo y de espectáculo de acumulación que no logra emocionar salvo cuando hace referencia a símbolos históricos de la serie.

El arranque en taquilla de la película en Estados Unidos ha sido bueno lo que ha hecho que Abrams ya haya anunciado la siguiente entrega, que volverá a contar en el reparto con Chris Hemsworth.

 

Tráiler y vídeos de ‘Star Trek: Más allá’

 

2 thoughts on “Crítica de ‘Star Trek: Más allá’ (Justin Lin, 2016)

  1. Como bien se ha escrito en la crítica falta de emocion. Pero total, es curioso, que los escenas de acción que tiene la película no ejerzan emoción alguna al espectador. es como la versión infantil de la version original (que no existe). Una carencia enorme del director al no saber transmitir esa emoción de la acción que esta pasando al espectador. A lo mjeor es una forma de hacer una película apta para todos los publicos, no lo sé.
    La carencia de emoción hace que los momentos tranquilos, no sirven para tener un parón de tanta emoción sino para aburrirte. Tuve ganas de tirar hacia adelante la película para que pasara más rápida.
    [spoiler]
    No aporta nada nuevo a la historía de Star Treck, salvo por el hecho de la muerte del Spock original, (originado por el fallecimiento del actor Leonard Simon Nimoy).
    El guión, por otro lado, el porque hace todo el ello el capitan abandonado, no tiene sentido alguno, y de donde han salido todas esas naves, quien las construyó? Y no las pudieron usar para volver. No le veo lógica a la venganza que se quiere tomar. Pero bueno, eso ya es una opinion personal.
    Pero lo fundamental: carente de emoción total. Que vuela Abrams!!

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