Crítica de ‘The Lady in the Van’ (Nicholas Hytner, 2015)

 

Esos pobres ricos

 

El dramaturgo y escritor Alan Bennet y el director de teatro y cine Nicholas Hytner mantienen una fructífera colaboración profesional de más de 20 años por la que las obras de Bennet llevadas al teatro con éxito, a veces por el propio Hytner, se adaptan al cine. Así ha sucedido con La locura del Rey Jorge (1994) o The History Boys (2006) y ahora con esta The Lady in the Van (2015), todas ellas dirigidas para la gran pantalla por Hytner.

The Lady in the Van tiene la particularidad de ser mayormente un relato biográfico. Ese “mayormente”, señalado al inicio de la cinta, marca el tono de su humor flemático e irónico como corresponde a todo dramaturgo inglés que se precie. Al parecer Bennet albergó durante 15 años en el parking delante de su casa en Candem Town (Londres) a una indigente que vivía en una desastrosa furgoneta, en la que se basó para esta obra. Para los amantes de los detalles, la casa y el parking donde está rodada la película son los mismos en los que acontecieron los hechos originales.

 

Cartel de ‘The Lady in the Van’ de Nicholas Hytner

Cartel de 'The Lady in the Van'

 

Crítica de ‘The Lady in the Van’ de Alan Bennet

La dramaturgia y texto de esta obra esconde al menos dos cargas de profundidad, algo muy loable dada su aparente sencillez. Lo que podría verse como una historia de sensiblería y humanidad vecinal, se revela ante el espectador como un crítico retrato social hacia la caridad mal entendida. Candem Town es uno de los barrios más famosos de Londres por su extravagante mercadillo y la gran actividad musical en los múltiples pubs y bares que lo ocupan. Tal y como se señala en la película, es refugio de profesionales bohemios y nuevos ricos que aprovechan el precio a la baja de algunos de sus inmuebles más antiguos para mudarse a un barrio que les dote de autenticidad con su sabor añejo, vintage…

Esta hipocresía progre queda también reflejada en el trato que los vecinos dan a la vagabunda Sra. Sheperd, a la que tratan con amabilidad y ofrecen ayuda públicamente mientras desean que se lleve su furgoneta cuanto antes lejos de su puerta. De este modo, el guión se sirve de la protagonista para revelar el auténtico rostro de la caridad, l de lavar la conciencia propia, retrato del que no se libra ni el propio autor, que no sólo la utiliza como protagonista de sus escritos sino para resolver sus propias dudas psicológicas y familiares.

Además de esa interpretación social, el personaje de la Sra. Sheperd, encarnada de manera prodigiosa por Maggie Smith, tiene una historia personal que ilustra la corriente psicológica preponderante de Viktor Frankl tras las de Freud y Adler, la logoterapia. Dicha corriente apunta a la voluntad de sentido como motivación primaria del ser humano, algo perfectamente claro en el personaje de la protagonista que alcanza su desdichada condición debido a la reiterada anulación de su voluntad en varias etapas de su vida.

No hay que asustarse. Aunque estos temas circulan por la obra fruto de la calidad como autor teatral de Bennet, la película se disfruta igualmente de un modo mucho más superficial debido a su incesante sentido del humor. Humor que llega tanto por la actitud extravagante de la protagonista, contada con ligereza y sin repeticiones por la mano hábil de Hytner, o por la continua ironía que subyace en cada una de las frases del guión, pequeños tesoros que seguro guardan sorpresas incluso en repetidos visionados. Una película gozosa sin aspavientos ni grandilocuencias.

 

Fotos de ‘The Lady in the Van’ con Maggie Smith

 

Tráiler de ‘The Lady in the Van’ con Maggie Smith

 

 

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Crítico y editor en CineCrítico. Adscrito a Online Films Critics Society.

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