Cut Bank (Matt Shakman, 2014)

Estupendo thriller que esconde una magnifica historia de redención entre generaciones.

Crítica de Cut Bank - John Malkovich

Por todos es sabido que una vida aburrida en una pequeña población donde todo el mundo se conoce puede ser más mortífera que la estresante urbe. Nuestra naturaleza pide actividad y desafíos, aunque en muchas ocasiones hagamos apología de una existencia plácida y feliz. En Estados Unidos se dan ambas circunstancias: ciudades gigantescas que conforman un paisaje casi futurista en alguna de sus plazas o pequeñas poblaciones donde lo único que pasa es el tiempo… y muy despacio.

Son muchas las películas y cineastas que han relatado el hastío de la vida provinciana como detonante de actitudes descontroladas. Por nombrar dos recientes y notables pero en tonos muy distintos, anótese la estremecedora El demonio bajo la piel (Michael Winterbottom, 2010)  y la emotiva Nebraska (Alexander Payne, 2013) que comparte protagonista con Cut Bank, Bruce Dern.

En esta ocasión, Dern interpreta a un viejo cartero del recóndito Cut Bank, “el pueblo más frío de América”, cuyo asesinato es captado accidentalmente por la cámara de vídeo de  Dwayne (Liam Hemsworth) un joven prometedor que ve su vida marchitarse trabajando en el taller mecánico de su futuro suegro mientras sueña reunir algo de dinero para huir de ese lugar con su novia Cassandra (Teresa Palmer).

 

El director Matt Shakman debuta brillantemente en el largometraje haciendo valer toda su experiencia en varias series de televisión con un estilo depurado y eficaz, sin estridencias en los movimientos de cámara ni la planificación de secuencias. Quizá no sea más que casualidad pero en 2014, cuando se produjo esta cinta, Shakman estaba grabando varios capítulos de la serie Fargo, adaptación de la célebre película de los hermanos Coen con la que Cut Bank tiene rasgos comunes, tanto en su trama como en la puesta en escena.

Sin restar méritos a Shakman, la materia prima con la que ha trabajado es un magnífico guión de Robert Patino que estuvo varios años en la llamada Black List, esa clasificación que se hace en la industria norteamericana de los mejores guiones que no llegan a producirse por diversos motivos, principalmente económicos. Por eso resulta llamativo el impresionante plantel de actores que se ha reunido una vez lanzada su producción, ya que a los mencionados hay que unir la presencia de John Malkovich como el sheriff de Cut Bank, Billy Bob Thorton como padre y suegro de la pareja protagonista y el siempre estimulante Oliver Platt. Sin olvidar el destacado papel que realiza Michael Stuhlbarg, actor curiosamente también vinculado a los Coen y cuyo rol en la cinta no conviene desvelar.

Cut Bank pone luz nuevamente sobre los sentimientos encontrados que surgen entre quiénes eligen marcharse para tener una existencia más estimulante y quiénes se quedan en las plácidas costumbres de un pequeño pueblo relamiendo las heridas de lo que pudo ser. El enorme mérito del guión de Patino es narrar como esa tesitura se repite generación tras generación dejando vencedores y vencidos, y como surge una oportunidad para redimir sus daños.

Shakman introduce brillantemente planos de intercambio de miradas y detalles de objetos que rodean a los personajes para contar esa historia más profunda y repetida, la de aquello que pudo ser y no termino siendo. Y el pacto con el tiempo y con uno mismo que cada personaje establece para perdonarse. Aunque se imponga la penitencia de girar incansablemente un llavero.

El espectador recordará las brillantes actuaciones de Dern y Stuhlbarg, aunque para un actor interpretar la anomalía es relativamente sencillo: siempre hay un tic físico o un vestuario especial al que aferrarse. Pero las excepcionales son las de Palmer y Malkovich, ambos asomados al abismo de interpretar a una persona normal en las contradicciones que surgen de su silencio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

2 + 17 =