Del revés (Pete Docter, 2015)

Otra obra maestra de Pixar más reveladora que cualquier libro de autoayuda.

Del revés - Inside Out - Pixar

La historia de Pixar está plagada de grandes hitos, pero hay 2 que la hacen merecedora de pasar a la historia del cine. El primero es haber conseguido que el público valore una película de dibujos animados, de animación, como ahora dicen, al mismo nivel que cualquier otra y no como un producto infantil. El segundo, ganarle la partida de la innovación a los mismísimos inventores de la industria del cartoon, Disney, que despidió a todos sus dibujantes amanuenses y compró la compañía liderada por John Lassetter en 2006, justo 10 años después de estrenar Toy Story, la primera cinta enteramente desarrollada por ordenador.

En el accionariado de Pixar ha habido gente tan notable como George Lucas y Steve Jobs, pero es sin duda es Lasseter su alma y su cerebro. Además de ser un gran cineasta como demostró en Toy Story (1996) y Bichos (1998), Lasseter es un extraordinario productor ejecutivo, el auténtico responsable de lo que ha sucedido con su compañía y del resurgimiento de Disney tras incorporase a sus filas. Lasseter, además, sabe rodearse de talento, como es el caso de Pete Docter, director y máximo responsable de Del revés (2015).

Docter es un tipo cuyo físico le haría merecedor de ser protagonista de una de sus películas, pero con un inabarcable talento como narrador. Es capaz de encontrar historias en lo cotidiano, en la observación de su vecindario, de su familia o de su hija, historias que transitan desde lo particular a lo universal con toda naturalidad, sin esfuerzo ni pedantería. Así lo hizo en Monstruos S.A. (2011), Up (2009) y lo ha vuelto a hacer en Del revés.

Si Woody Allen nos enseñó en clave de comedia lo que sucedía dentro de nuestro cerebro cuando nos excitábamos sexualmente, Docter ha tomado ese recurso para contarnos lo que sucede en la mente de una niña desde que nace hasta que alcanza la adolescencia, deteniéndose especialmente en la pérdida de la infancia, ese momento en que nuestros padres dejan de parecernos héroes y lo que nos rodea nos decepciona más a menudo de lo que nos sorprende.

 

Docter es especialmente brillante en el diseño de personajes y ambientes. En Up concibió al abuelo protagonista como una figura de cuadrados y líneas rectas, metáfora de su resistencia al movimiento, mientras que el niño era un personaje completamente redondo, curvo, predispuesto a moverse, a la aventura. Aquí, Docter inventa 5 personajes a los que basta un vistazo para identificarlos con nuestros sentimientos básicos: Alegría, Tristeza, Ira, Asco y Miedo. Y no sólo esos 5 personajes están confeccionados para que sepamos qué representan con sólo verlos, sino que el escenario donde están y su funcionamiento, la mente de la niña, está recreado con tal inteligencia que llega a hacernos entender mejor nuestra propia idiosincrasia. Un auténtico prodigio.

Del revés puede resultar más útil para un espectador que leer cien libros de autoayuda. Su gloria es narrar y enseñar divirtiendo, algo al alcance de unos pocos, escasos cineastas que saben que si en una historia hay un terremoto, lo importante no es el terremoto y lo que destruye, sino lo que le pasa a las personas que lo padecen. Todo lo que hay en Del revés ya está en otras películas de Docter y Pixar, pero en ésta aparece especialmente nítido: nuestra complejidad es lo que nos hace únicos; saber aceptarla y gestionarla lo que nos hace maduros.

Pixar, perdón… Disney ha vuelto a hacer una, otra, obra maestra.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

dieciocho + seis =