Día 1: El balón echa a rodar

61 Festival San Sebastian - Futbolin

El balón ha echado a rodar de manera literal y comienza la 61 edición del Zinemaldia, pues Futbolín de Juan José Campanella ha inaugurado el festival y la Sección Oficial.

 

Sección Oficial: Futbolín

Primero, analicemos 3 aspectos externos rodean esta película.

Es la primera vez que una película de animación inaugura el certamen donostiarra y es que este año la animación tiene un protagonismo especial, una de las retrospectivas del festival -que lleva por título Animatopía– está dedicada a este modo de creación y la última película de Hayao Miyazaki ha inaugurado la sección Perlas.

Otro aspecto es que está realizada en 3D. Campanella se une a la nómina de cineastas que se han aventurado a indagar en este formato. ¿Cuestión estética o de márketing? Ambas.

Y por último, se ha especulado maliciosamente sobre el hecho de que haya sido precisamente Campanella quién haya abierto el festival quizá en compensación con el agravio que sufrió su anterior película El secreto de sus ojos con la que concursó en 2009. Pese a haber sido la favorita de crítica y de público, se fue de vacío del festival donostiarra, aunque después le lloverían premios por todos lados, Óscar incluido.

Y ahora vamos a la película propiamente dicha.

Futbolín, es una divertida fábula moral que toma el fútbol como vehículo para transmitir su mensaje. Y realmente consigue trazar un retrato afilado e incisivo de lo que es el fútbol contemporáneo: puro espectáculo y mercancía, un negocio.

Hay un personaje sobre el que bascula la película, el crack, arquetipo del futbolista vanidoso y engreído, egocéntrico y narcisista que todos conocemos. Frente a este, Amadeo y su troupe, un equipo formado por seres periféricos (el emo, el gordito de la clase, el pícaro, el clochard, etc), configurando dos universos antagónicos, el bien y el mal, que van en paralelo a lo individual y lo colectivo.

La película está enfocada principalmente a un público infantil, por lo que la gama de matices y claroscuros emocionales se obvia.

 

Visualmente, Futbolín es un ejercicio virtuoso de las posibilidades que ofrece el 3D en cuanto a texturas, movimientos de cámara o expresiones. El director ha comentado que lo que más le ha impresionado de esta técnica ha sido más que los planos abiertos de grandes espacios (tipo Avatar), las posibilidades que ofrece para captar momentos de intimidad.

Algo parecido a lo que sucedió con el advenimiento del cine digital, mientras unos cineastas de la suma (Robert Zemeckis, George Lucas, etc.) creaban nuevos universos, clonaban actores, duplicaban realidades,… otros cineastas, los de la resta (Abbas Kiarostami, José Luis Guerín, etc.), creaban un cine minimalista que prescindía de todo el aparataje habitual tornándose liviano y cotidiano, doméstico y poético.

 

Sección oficial: Enemy

Enemy es un thriller con demasiado énfasis que cuenta con la participación por partida doble de Jake Gyllenhaal, pues estamos ante una historia de doppelganger, en la que encarna a un profesor de historia rutinario y gris que verá sacudida su existencia con el descubrimiento de un actor de tercera de idéntico aspecto a él.

Este argumento kafkiano que en manos de David Lynch hubiera dado pie a ambientes oscuros y oníricos y al empleo de narrativas en forma de cinta de Moëbius como en Carretera perdida, en la de Dennis Villeneuve queda en el terreno de lo convencional derivándolo en un folletín a dos bandas con demasiados subrayados.

La elección de Jake Gyllenhaal es todo un acierto, pues su inexpresividad contribuye a mantener un clima de duda y misterio. La película entretiene, que ya es bastante, pero no perturba.

 

Zabaltegi: The Untold History of the United States

En esta sección no competitiva se dan cita las películas más arriesgadas y libres tanto a nivel formal como temático como la citada, un ambicioso proyecto personal creado por Oliver Stone.


 
Se trata de una serie documental de 12 capítulos realizada para televisión que surge con la voluntad de poner al descubierto la cara oculta de la Luna, o lo que es lo mismo, de visibilizar la historia no oficial de los Estados Unidos desde la 2ª Guerra Mundial hasta nuestros días, período en el que el país norteamericano se convierte en amo y señor del mundo.

Oliver Stone construye su discurso mediante el formato del documental pedagógico. Unas imágenes de archivo puntúan e ilustran el relato de una voz en off (la del propio director) que intenta desenmascarar la narrativa oficial. Sin embargo, el cineasta americano, peca de prudente y su posicionamiento no dista mucho del empleado por Michael Moore en sus documentales más mediáticos.

Últimamente, hay cierto temor a posicionarse activamente y políticamente por temor a ser señalado. Así como existe una predilección por la equidistancia , existe un rechazo al panfleto, como si este formato fuera una condición sine qua non para que una película sea buena o mala.

 

Zabaltegi: The Zero Theorem

The Zero Theorem es la última fantasía barroca de un cada vez más desaforado Terry Gilliam, quién ya fue objeto de una retrospectiva y es uno de los habituales del certamen donostiarra, por lo que el Premio Donostia no tardará mucho en caer a sus manos.

Hay que agradecer a este cineasta que cada vez se tire desde más alto a la piscina a riesgo de pegarse un trompazo mayor. Como Julio Médem o Peter Greenaway, Terry Gilliam vascula entre lo ridículo y lo sublime.

En este trabajo, somete a Christoph Waltz a una distopía en la que encarna a un trabajador sometido, vigilado y estresado, metáfora de nuestra contemporaneidad. Éste, vive obsesionado con una misteriosa llamada que le ha de aclarar el misterio de la existencia. Estamos ante uno de los ítems del cine de ciencia ficción: quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos.

La combinación del mundo futurista con lo retro es uno de los atractivos de esta película, así como la delirante dirección artística.  En esta película o eres partícipe y cómplice del universo desmesurado y excéntrico del ex-Monty Python, o se puede hacer insufrible y desesperante.

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