Día 8: La hora del lobo

61 Festival de San Sebastian - Zinemaldia 2013 - Hugh Jackman

A última hora del festival ha llegado el flamante premio Donostia 2013 Hugh Jackman, y cómo se ha notado. No por la legión de fans que ha arrastrado (que también), sino porque llevamos varios días de alfombra roja desangelada desde que se fueron los guaperas de Las brujas de Zugarramurdi.

 

Sección oficial: La herida

Última película en competición que ha generado división de opiniones. No sé si será por el nivel bajo-medio en general de la Sección Oficial, o por el hecho de esperar una sorpresa de última hora como ya ocurrió con Las tortugas también vuelan de Bahman Gohbadi, pero el caso es que había una especial atención al primer largometraje del montador Fernando Franco.

Me habría gustado unirme al entusiasmo que ha despertado en cierto público, porque sé lo que cuesta levantar una película pequeña (en producción) y que intenta plantear otra manera de narrar. Sin embargo, La herida me deja frío, indiferente, con una sensación a deja vú.

La película aborda el síndrome borderline a través de un personaje al que sigue en todo momento la cámara, interpretado por Marián Álvarez. Los elogios a la actriz están más que justificados, pues recrea los diferentes estados de ánimo que atraviesa su personaje, sin estridencias y sin caer en la enfatización. Si es más que evidente que el cine de género conlleva un fenómeno de clones (Los otros El orfanato, por ejemplo), el llamado cine de autor también, siendo esta vez su espejo la cinta de Pedro Aguilera La influencia.


La herida se agarra al esquema de película con tema profundo y estilo ad hoc. Todo muy correcto, todo muy coherente, quizás demasiado, la puesta en escena, el tono, el ritmo… todo. Sin embargo, a veces no basta con cumplir las reglas, con ser obediente y honesto, también es muy importante tener algo que decir. Y no encuentro la propia voz de esta película ni la de su director.

 

Nuevos directores: El rayo

La sección Nuevos Directores está destinada a los trabajos de los directores noveles. En este caso, son los españoles Fran Araújo y Ernesto de Nova, quiénes plantean una road movie a bordo de un tractor. En ella se narra la historia de Hassan, quién regresa a su país tras no encontrar trabajo en España montado en un tractor de segunda mano, El rayo al que hace referencia el título, que ha comprado con sus ahooros y con el que quiere trabajar en Marruecos.

Su trayecto desde La Mancha hasta Algeciras recuerda al de Una historia verdadera de David Lynch en su cadencia morosa y en la consecución de dificultades que se va encontrando que lastran su regreso, pero que al final va sorteando.


El rayo es una nueva propuesta dentro de la no-ficción plagada de buenas intenciones, que intenta dotar de un nuevo estilo al costumbrismo. Lástima que para ese viaje Hassan se haya quedado solo, porque el resto de personajes no están a la altura de la interpretación e intenciones del marroquí.

 

Zabaltegi: Violet

Luiso Berdejo es uno de los muchos cineastas españoles que emigraron a Hollywood para encontrar su lugar en el mundo del cine. De allí nos trae su segundo largometraje Violet, una película que bucea muy profundo, en las aguas oscuras de la memoria y el deseo.

El protagonista de la historia es Álex, quién compra habitualmente en un rastro fotos polaroids. Una de esas fotos compradas le perturba: en ella aparece una muchacha de la que se enamora y crea una ficción alrededor de su identidad y lanzándose a buscarla. Una búsqueda que tiene algo de fantástico y onírico, donde se cruza también el recuerdo de su abuelo y las películas de Súper-8 que éste filmó.

Planteada con la estrcutura narrativa de los libros “Crea tu propia historia”, el filme se sigue con interés, a pesar de momentos ridículos como las escenas pretendidamente humorísticas. Sin embargo, su poderoso despliegue de texturas visuales, recuerda al universo de Iván Zulueta tamizado por la búsqueda que se lelva a cabo en Vértigo de Alfred Hitchcock.

Violet es una historia de amor que se enciende con el punctum barthesiano de toda fotografía, es decir, lo que nos punza, atrapa y convulsiona. El misterio que guarda toda fotografía en su interior.

 

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