Eliminado (Levan Gabriadze, 2014)

En Internet, el terror también puedes ser tú.

Eliminado - Unfriended

La proliferación de cámaras digitales en todos los dispositivos que manejamos a diario ha dado lugar a la creación de nuevos géneros cinematográficos. El cine, arte experimental e innovador donde los haya, absorbe rápidamente cualquier fenómeno audiovisual a la búsqueda de formas de producción más baratas y nuevos formatos que atraigan a un espectador cada vez más joven. Las grabaciones domésticas hechas por vídeo aficionados dieron lugar al found footage (vídeo encontrado), un subgénero cuyo espectáculo radica en la (supuesta) veracidad del material que maneja, creado por particulares, sin importar la calidad de la imagen o el ingenio del artificio narrativo.

Hay que adjudicar la inauguración de este subgénero a la estupenda El proyecto de la bruja de Blair (Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, 1999), una cinta que convertió en virtud todo lo que a priori era un problema para su éxito: baja calidad de imagen, poca verosimilitud, gran limitación temática, falta de presupuesto para publicitarla… La sorpresa llegó al difundirla vía Internet sin mencionar su origen cinematográfico sino sólo su contenido “real”, haciéndose inmediatamente viral por la cierta credulidad y ganas de emociones fuertes que anida en nosotros cuando estamos en el mundo virtual. La respuesta no se hizo esperar y la enorme rentabilidad que logró pronto llamó la atención de cineastas reputados como Brian de Palma que usaron el formato y su peculiar narrativa en Redacted (2007) o producciones más costosas como la excelente Monstruoso (Matt Reeves, 2008), donde ese chico llamado J.J. Abrams demostró que tenía un extraordinario olfato para el cine de éxito y las nuevas tendencias.

Eliminado - UnfriendedSi las omnipresentes cámaras digitales nos han convertido en cineastas de nuestras propias vidas, la pantalla de los portátiles han dado otro empujón a ese fenómeno: nos ha convertido también en espectadores de nuestra vida privada y la de los demás. Este paradoja metanarrativa a la que asistimos a diario en las redes sociales donde cineasta, actor y espectador son la misma persona, también ha encontrando su respuesta en la pantalla grande. El infravalorado Nacho Vigalondo fue de los primeros en atreverse a crear un largometraje basado en este material, la fallida Open Windows (2014), con la ayuda del mediático Elijah Wood y la actriz porno Sasha Grey, un guiño malévolo a ese mundo privado que todos tenemos en Internet donde la actriz ha reinado un tiempo.

Eliminado (Levan Gabriadze, 2014) viene a ser hasta el momento la propuesta más comercial de este fenómeno cinematográfico, como en su día los fue Monstruoso del found footage. En ella, un grupo de amigos que se comunica desde sus casas por distintos medios online, asisten a las amenazas de un ignoto participante en la conversación que terminan por relacionar con el suicidio reciente de una de sus amigas. El título original Unfriended, es más preciso que el español respecto a la trama de la cinta, un relato clasico de terror adolescente donde las cabañas solitarias en el bosque han sido sustituidas por redes sociales.

Allí donde la primigenia cinta de Vigalondo flaqueaba por la escasez de recursos y la necesidad de justificar una y otra vez la naturaleza y verosimilitud de lo que el espectador veía, en Eliminado queda reforzado por un guión calculadísimo y férreo, y un montaje y diseño de sonido perfectos que superan todas las dudas del espectador sobre la veracidad de lo que se está contando.

Es muy posible que la mayor crítica que se le pueda hacer a Eliminado es que, después de todo, lo único que el espectador ha visto en la pantalla no es otra cosa que lo mismo que ve a diario en su PC, pero convenientemente organizado para hilar una historia. Sin embargo, conviene anotar que en Eliminado el espectáculo no llega por las imágenes, ni siquiera por la trama, sino por la habilidad con que está contada y la capacidad de inquietarnos con elementos tan familiares. Inquietud que no se limita al miedo sobre lo que esta aconteciendo, sino al terror que da pensar que ese cineasta, actor y espectador que todos somos al sentarnos en nuestro ordenador aún no ha reflexionado lo suficiente sobre todas las responsabilidades que este hecho conlleva. Y quién lo dude, que busque en Internet sobre políticos y tuits.

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