Hijos nuestros, vínculos que se convierten en pasiones

Hijos nuestros es una película de los cineastas argentinos Daniel Otero y Nicolás Suárez, protagonizada por Ana Katz, Carlos Portaluppi  y Valentín Greco.

El filme cuenta la historia de Hugo, un solitario y gruñón taxista, amante de San Lorenzo, que entabla una relación de amistad con una pasajera divorciada que tiene un hijo adolescente.

El protagonista es el típico taxista argentino, quejica y fanático del fútbol, que pasa sus días recorriendo la gran ciudad de Buenos Aires.

La historia comienza cuando un día una pasajera sube a su taxi junto a su hijo, y este se olvida su billetera. El, galante con la mujer, se la devuelve y por ello surge una amistad cómplice entre ambos. Este vínculo se profundiza cuando Hugo alienta al joven a buscar un puesto en el club de fútbol del que es fan.

Hijos nuestros por un lado gira  en torno al tema del fútbol como sitio de pertenencia, pero a su vez muestra señales de lo que es vivir con una familia ausente y en soledad.

Por otra parte, muestra lo que atraviesa una madre soltera en la crianza de su hijo , el trabajo y las creencias espirituales que ayudan a conseguir una vida mucho más plena y equilibrada.

Sinopsis de Hijos nuestros

Muchas veces los vínculos se construyen a partir de las pasiones. E incluso esos mismos vínculos se pueden convertir en pasiones.

Para Hugo, un solitario taxista porteño, la pasión total, absoluta y excluyente es por el equipo de sus amores: San Lorenzo. Este no solo es parte activa de su pasado, sino una sana obsesión que le da color a su vida. Su existencia es así hasta que una madre soltera y su hijo se cruzan en su camino, y a partir de entonces tendrá con quien compartir la pasión o quizás algo más.

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