La profesora de parvulario (Nadav Lapid, 2014)

Quiénes etiquetan de modo peyorativo como “cine español” a determinadas películas que recurren a unos mismos actores, tono y temáticas, es muy probable que desconozcan el “cine judío”, si es que podemos calificar de este mismo modo erróneo a las películas realizadas por cineastas nacidos o con raíces israelíes, porque en este caso sí que sus temas y tonos se circunscriben mayoritariamente a un ejercicio de autoanálisis, reivindicación y conocimiento de la cultura propia.

Cultura rica, compleja y llena de alambiques donde la relación entre la religión, la sociedad y la formación moral de las personas está estrechamente ligada. Y ahí es donde incide la trama de La profesora de parvulario (Nadav Lapid, 2014), un drama que transita por un interesante camino entre la ficción y el documental que añade un plus de interés a su visionado.

La profesora de parvulario - Nadav Lapid - crítica cineLa profesora de parvulario narra la historia de Yoav (Avi Shnaidman), un niño en edad preescolar que parece tener un extraordinario don al caer en una suerte de trances poéticos que le llevan a recitar sus poemas mientras son recogidos al dictado por su cuidadora. Su profesora (Sarit Larry), una vez que indaga sobre la originalidad de los poemas del niño, queda prendada de su talento natural, de ese regalo de Dios, y se lanza en una cruzada contra todos, padre del niño y su pareja incluidos, para preservar, desarrollar y difundir ese talento.

La evidente metáfora que contiene la cinta del guionista y director Nadav Lapid no es otra que las consecuencias que podría tener la llegada del profeta en nuestros días, lo incomprendido que sería su mensaje y lo lamentable que podría ser su destino, o simplemente como pervertimos y desechamos fácilmente nuestros dones naturales en una sociedad absolutamente banalizada por el dinero y los placeres rápidos. Un mensaje religioso que, aunque la sociedad judía persevera en perpetuar en su cultura y tradiciones, siempre está en peligro de extinción.

Hay muchas virtudes en la cinta de Lapid que logran que el espectador entienda lo que está narrando sin mencionarlo explícitamente. Algunas de ellas ya están en el guión, como la secuencia de la representación biblíca en el parvulario, o el recital de poesía donde Yoav es abucheado y termina recogiendo los caramelos del suelo, ajeno a su fracaso, para su barts mitzvah (el equivalente a la confirmación en el catolicismo).

La profesora de parvulario - Nadav Lapid - crítica cine

Otra virtud notable es como el cineasta logra evolucionar a lo largo de la cinta desde una formulación casi documental mientras la historia se desarrolla en el parvulario, con planos largos e interpretaciones naturalistas, hasta la pura ficción y abstracción de la puesta en escena en la parte final, cuando la profesora huye con el niño para proteger su don. El realizador ya avisa de este doble registro en la primera secuencia, una escena doméstica donde el actor mira directamente a la cámara y la golpea con la mano, moviéndola.

La profesora de parvulario es una notable película que invita a reflexionar sobre varias de las cuestiones que plantea si nos atenemos a lo que representan sus personajes protagonistas, especialmente a raíz de su desenlace, pero que quizá apela demasiado al ejercicio intelectual y menos al emocional, que es donde las historias encuentran el punto débil del espectador para rendirlo.

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Crítico y editor en CineCrítico. Adscrito a Online Films Critics Society.

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