Y de repente, tú (Judd Apatow, 2015)

Y de repente tu - Judd Apatow - Amy Schumer

Judd Apatow es uno de los hombres más importantes de Hollywood. No por estar detrás de algunas de las comedias más atinadas de los últimos años como Virgen a los 40 (Judd Apatow, 2005) o La boda de mi mejor amiga (Paul Feig, 2011) sino por llevar desde principios de los 90 creando shows, programas de televisión, personajes y productos de entretenimiento de cierta relevancia y éxito. Y tiene otra docena más de camino.

Cuando alguien con esta capacidad decide ponerse también tras la cámara en una película, probablemente es que siente una especial complicidad con la historia que va a contar. O con la persona que la ha creado. Y en este caso esa complicidad parece nacer del guión de Amy Schumer, una de las nuevas caras de la comedia en Estados Unidos gracias a su programa de televisión creado y guionizado por ella Inside Amy Schumer, en antena desde 2013.

Apatow aplica su estilo de realización diáfano al buen guión de Schumer, en el que se relata la vida de una redactora de revista cuya actividad sexual y amorosa esta absolutamente exenta de complejos desde que su padre, para justificar su infidelidad, les convenció a ella y a su hermana de que la monogamia no era una práctica… realista. Aunque su hermana menor ha elegido una vida de pareja tranquila y feliz, ella se dedica a tener relaciones con hombres a los que despide rápidamente en cuanto asoma el menor atisbo de romanticismo. Hasta que por motivo de un reportaje conoce a un peculiar cirujano deportivo (Bill Hader) que le hace replantearse sus principios sobre el amor.

Aunque la realización de Apatow no se diferenciaría de la de cualquier comedia de situación televisiva excepto por la mayor aparición de localizaciones externas, el excelente vestuario y los cameos de lujo, es un acierto que relegue todo al guión, una serie de situaciones bien hilvanadas que dan un retrato del cinismo y egoísmo reinante en la sociedad urbana estadounidense. Que viene a ser la de cualquier país occidental capitalista.

La película decae en cuánto tiene que ajustarse a los cánones que marcan su carácter de producto comercial de masas, que implican un par de momentos emotivos y sinceros (el entierro) y el giro hacia la felicidad (la reconciliación) pero se mantiene fiera y divertida en los momentos donde los gags de Schumer dejan en evidencia el american way of life en el que todo se compra y se vende para alargar eternamente una actitud juvenil y exitosa.

 

Además de estos aciertos en la escritura, de la cinta de Appatow y Schumer se deducen un par de significados relevantes más: el primero, consciente, una defensa del cine como puro entretenimento comercial a través de The Dog Walker, una parodia del cine de autor como el que se premia en Sundance protagonizada por Daniel Radcliffe y Marisa Tomei que los protagonistas ven en una de las secuencias más divertidas de la cinta. El segundo, probablemente inconsciente, es la constantación del poder absoluto que tiene la mujer en la sociedad norteamericana actual. Y de repente, tú no es la primera ni será la última película en la que se deduzca esta hegemonía en la que las mujeres son inteligentes, liberadas y poderosas en sus decisiones mientras que los hombres son seres débiles que se ven arrastrados por sus estupidas pasiones, es decir, follar mal, beber mucho y el deporte televisado.

Lástima que esta reivindicación femenina, en el caso de esta película y en el de muchas otras, no sea nada más allá que la imitación de los peores roles que la masculinidad ha dado al mundo: poder teñido de tiranía, dominación sobre la pareja, ocio asociado al alcohol y las drogas, aspiraciones materialistas y hedonistas hasta que la ley y la moral lo permita… Poco bagaje para las que quieren cambiar un sometimiento que ha durado siglos.

Para los amantes de la cultura norteamericana, la película cuenta con varios cameos, en especial una brillante participación del jugador de baloncesto Lebron James.

Compartir
Crítico y editor en CineCrítico. Adscrito a Online Films Critics Society.

Dejar respuesta

ocho − 1 =